lunes, 21 de junio de 2010

LOS HIJOS E HIJAS SON COMO BUQUES

Post dedicado a Patri, Ruth y Raquel que han sido madres recientemente, a Luis que ha sigo padre por dos veces en muy poquito tiempo y a Amylois que lo será muy prontito...

Al  mirar un buque en  el puerto, imaginamos que está en su  lugar más seguro, protegido  por un fuerte amarre.
Sin  embargo, sabemos que  está allí preparándose, abasteciéndose y alistándose  para zarpar, cumpliendo  con el destino para  el cual fué creado,  yendo al encuentro de  sus propias aventuras  y riesgos.
Dejando su estela y dependiendo de lo que la fuerza  de la naturaleza le  reserve, tendrá que  desviar la ruta, trazar otros rumbos y buscar  otros puertos.
Pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido,  enriquecido por las  diferentes culturas recorridas.  Y habrá mucha gente  esperando feliz en el  puerto para celebrar  sus millas navegadas.
Así  son los HIJOS. Tienen  a sus PADRES, como  puerto seguro, hasta  que se tornan independientes.
Por  más seguridad, protección  y manutención que puedan  sentir junto a sus padres, los hijos  nacieron para surcar  los mares de la vida, correr sus propios  riesgos y vivir sus  propias aventuras.
Cierto es que llevarán consigo  los ejemplos adquiridos,  los conocimientos obtenidos en el colegio, pero  lo más importante estará  en el interior de cada uno, en el  timón de su corazón:

LA  CAPACIDAD DE SABER SER FELIZ

Sabemos  que no existe felicidad  inmediata, que no es  algo que se guarda  en un escondite para  ser dada o transmitida  a alguien.
El  lugar más seguro para  el buque es el  puerto. Pero no fue  construido para permanecer  allí.
Los  padres piensan que serán  el puerto seguro de  los hijos, pero no  pueden olvidarse que  deben de prepararlos  para navegar mar adentro  y encontrar su propio  lugar, donde se sientan  seguros, con la certeza  que deberá ser, en  otro tiempo, un puerto  para otros seres (los  nietos).
Nadie  puede trazar la ruta  de los hijos, Lo  que sí podemos hacer  es tomar conciencia  y procurar que lleven  en su equipaje VALORES  como:

HUMILDAD,  SOLIDARIDAD, HONESTIDAD,  DISCIPLINA, GRATITUD Y  GENEROSIDAD.

Los  hijos nacen de los  padres, pero deben convertirse en CIUDADANOS DEL MUNDO.  
Los padres pueden querer que haya siempre una sonrisa en los hijos, pero no pueden sonreír por ellos. Pueden desear su felicidad, pero no pueden ser felices por ellos.

LA  FELICIDAD CONSISTE EN  TENER UN IDEAL PARA  BUSCAR, Y LA CERTEZA  DE ESTAR NAVEGANDO EN  MARES ABIERTOS CON RUMBO Y MARCACION HACIA ESE  LOGRO.

Los  padres no deben seguir  la travesía de los  hijos y los hijos nunca deben descansar en los logros que  los padres alcanzaron.  
Los hijos deben hacerse a la mar desde el puerto donde sus padres llegaron y como los buques, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. Para  ello, requieren ser  preparados para navegar  en la vida, con  la certeza de que:

“QUIEN AMA EDUCA”.

¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar zarpar al buque!…

Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre es la autonomía. 

!!!Buen viento y Buena Mar hijos e hijas!!!

© Fini Calviño