domingo, 17 de abril de 2011

SIMPLICIDAD

La simplicidad es uno de los principios con los que estoy trabajando para que me pueda en mi vida cotidiana y mi trabajo. Sin duda ninguna es uno de los más poderosos aliados que uno puede tener a la hora de ser más productiva/o, de sacar lo mejor de sí misma.

La capacidad de interpretar y valorar lo pequeño, y sobre todo el hacer y ejecutar en pequeño, es una de las claves fundamentales en cualquiera que persiga una buena gestión personal. Estoy en la fase de comprenderlo y ponerlo en práctica.

La simplicidad me ofrece algo valiosísimo hoy en día y que necesito para no volver a caer...: la relajación  frente al estrés. Y es valioso porque desde la relajación, desde el sosiego y la falta de ansiedad, es desde donde puedo desarrollar la mejor serenidad para afrontarme a las situaciones complicadas .

La simplicidad es la sofisticación definitiva.
Leonardo Da Vinci

Me brinda también control y flexibilidad a la hora de planificar y gestionar tanto mis decisiones diarias como mis proyectos a medio o largo plazo. Intento ser  capaz de “descomponer” mis obligaciones en pequeños “ladrillos” de esta forma me es mucho más fácil planificarlos, hacerlos o cambiarlos de sitio. Si es que las cosas sencillas son mucho más fáciles que las complicadas...

Asimismo, mee hace más consciente de cada cosa que hago. Al hacer las tareas y mis actividades a “pequeños bocados”, concentrándote en lo pequeño, soy más consciente de lo que hago. 

Es difícil practicar la simplicidad. Muy difícil. Porque nos han enseñado (o hemos aprendido) y todo a nuestro alrededor así lo sugiere que lo grande, lo pomposo y lo rimbombante tiene mucho más valor que lo pequeño, que cuenta más. 

Mis cinco “mandamientos” en los que estoy trabajando, en los que me estoy inspirando y los que tengo como pensamiento de referencia a diario son:

Pienso en grande pero ejecuto en pequeño.
Cualquier gran cambio empieza por algo minúsculo.
Intento valorar el gran impacto de las cosas sencillas.
La mejor idea siempre nace de una pequeña chispa.
“Un viaje de mil millas comienza con un primer paso” (Lao Tse).




© Fini Calviño