lunes, 5 de marzo de 2012

GROUCHO MARX


Julius Henry Marx, alias “Groucho” (1890-1977) fue actor durante 75 años y protagonizó junto a sus hermanos Harpo y Chico una serie de películas cómicas muy personales.

Uno de los hechos más destacables de estos filmes son los disparatados y agudos diálogos mantenidos por Groucho con sus hermanos, con Margaret Dumont o con cualquier otro personaje. Su ingenio, oportunismo y comicidad es patente en todos ellos.

A continuación escribo una serie de citas, frases y pensamientos de Groucho Marx, cargados de humor inteligente.

Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.
Parad el mundo que me bajo.

Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara.

Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.

No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.

No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.

Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.

En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.

Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.

Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él… ¿Que por qué? Porque si estuviera vivo tendría 140 años.

Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.

He disfrutado mucho con esta obra de teatro… especialmente en el descanso.

En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.

Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario.

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!… ¡Pero cuestan tanto!

Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.


© Fini Calviño