miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA IMPORTANCIA DE LA TILDE

"Huida a Jerte" es presentada como la primera novela en español sin tildes y en su nota de prensa las mentes preclaras que dirigen Wei Lai Futuro declaran que "la ausencia de tildes en la lengua española es un cambio ortográfico muy sencillo con claras ventajas y pocos inconvenientes".

La idea es facilitar el aprendizaje del español "a los jóvenes y a los extranjeros". ¿Facilitárselo? Argumentan que el latín se leía sin tildes y que tampoco ahora el inglés las usa. Queda claro que la facilidad es un valor al alza. Y que tras ella se esconde una querencia por la uniformidad.

Pero ¿realmente son pocos los inconvenientes que provoca la ausencia de tildes?  Aquí unos ejemplos

Doy con un adúltero que adultero sin tilde, igual como adulteró al dios islámico Alá quien le transformó en simple ala.

Quien aligera a una criatura alígera firma con un alias al que no te alías. La señora Ambrosia toma ambrosía para que la amen, y amén.

El diccionario era amplio, pero él lo amplió aún más como ahora lo amplío yo.

Quienes no quieran tildes que anden por el andén mientras les animas a pasar allí la noche de Ánimas.

El amante de las tildes apodó con un apodo ápodo al cojo sin pies y ahora apostata para llegar a ser apóstata.

Este artículo sólo lo leerás si articulo bien el discurso, como quien asía un mapa de Asia o quien te pide que azucares el café con azúcares o quien les pide que bailen en plena batalla de Bailén.

El editor asesino de tildes barrió el barrio hasta que alguien le pisó el callo y calló.

Habla tú ahora: bebe a la salud de su bebé y pregúntate si sin tildes cabrá la cabra.

Antes de llegar al tercer capítulo capitulo, dijo el presunto lector, y capituló.

Antes de que alguien le cascara la cáscara de lector, catalogó la novela sin tildes en el catálogo de lo nefasto y me pidió que no celebre que llegue a ser célebre (y no lo celebré).

Aunque sea cortés en las Cortes el César debe cesar, dije, y él circuló en círculo, computó el cómputo y continuó por el camino continuo, igual como ahora yo continúo por el otro.

La escritura sin tildes contrarió al contrario tal como yo le contrarío ahora.

Si Wai Lai Futuro cree en un futuro así, critico al crítico igual como él me criticará cuando cualquier día de estos, por su mal acento, resbalará con un cubito y se romperá el cúbito.



© Fini Calviño