sábado, 14 de julio de 2012

Imputualidad


Nada fastidia más que tener que encontrarse con alguien sabiendo de antemano que nos dejará esperando. Lo peor es que conocemos todas y cada una de las excusas que nos dará. "Me quedé dormid@", "El autobús se retrasó" o "Mi jefe me pidió que me quedara a terminar un trabajo", son parte de la larga lista de justificaciones a las que apelará.

Pero ¿qué puede estar expresando con su comportamiento alguien que siempre se hace esperar?. Para Elsa Wolfberg, médica psiquiatra y psicoanalista, una persona puede ser impuntual por las siguientes causas:

·       Baja autoestima: cree que lo que aportará no será suficiente o de poca calidad y así acorta el encuentro.
·       Haber sido relegado y tratado con destiempo en su historia personal.
·       Agendar más compromisos de los que realmente puede cumplir.
·       Tener una alta ambivalencia hacia la persona con la que debe encontrarse o por la actividad que tiene que efectuar: se queda a mitad de camino, ni va del todo, ni falta.
·       Creerse sobredimensionado y pensar que hacerse esperar lo vuelve aún más importante.
·       Haber perdido la noción del tiempo: enfrascándose en tareas apasionantes o por ser un adicto al trabajo.
·       Padecer de rebeldías no encauzadas: se pelea con normas y relojes para demostrar que está más allá de las pautas consensuadas.
·       No encontrar canales de expresión: llegar tarde al trabajo implica que no se tiene motivación pero tampoco se encuentra el modo de plantear el desacuerdo.

En ciertos casos, ser un impuntual crónico puede ocasionar sufrimiento no sólo a la persona que espera sino también a la que padece ese trastorno, ya que en ciertos casos anhelan poder superarlo pero, por razones neuróticas, no lo logran. "Sufren viendo que se les repite endemoniadamente una conducta que quisieran resolver y no pueden", 

¿Descortesía o rasgo cultural?

Si bien llegar tarde está visto como una falta de respeto y de responsabilidad, en muchos países la tardanza también puede ser una costumbre o un rasgo cultural. "Es habitual que los brasileños lleguen tarde y los mexicanos pueden hacerlo como algo normal hasta una hora después. En Argentina se suele con llegar 15 minutos de retraso a una cena pero en Estados Unidos eso sería inaceptable, se llega a la hora citada y hasta hay horario preciso de finalización", explica Rascovsky.


© Fini Calviño