lunes, 12 de diciembre de 2011

VOLVER A EMPEZAR


Amor y pérdida. Así llamó Steve Jobs la segunda historia que contó en la Universidad de Stanford a los estudiantes graduandos en su célebre discurso protocolar del 2005. 

Allí contó que la junta directiva de su propia compañía, Apple Computer, lo despidió cuando tenía tan sólo 30 años. 

Describió lo devastado que se sintió al encontrarse en la calle, después de haber construido lo que había construido. Pensó huir y dejarlo todo. Pero amaba profundamente lo que hacía y que lo llevó a construir una de las empresas más importantes del mundo. 

Había sido rechazado, como afirmó, así que decidió comenzar de nuevo. Comentó que, aunque no lo vió de esa manera en ese momento, el hecho de que lo hubieran echado de su propia compañía fue lo mejor que pudo pasarle en su vida al verse de nuevo como un principiante.

Según comentó, entró en el período más creativo de su vida, fundó NeXT y Pixar ¿recordáis Toy Story?, e ironías de la vida,, Apple adquirió NeXT y Steve volvió a presidir Apple, convirtiéndola con su genio en la empresa más innovadora en el mundo de la informática y las comunicaciones, posición que mantuvo hasta el día de su muerte.

Esta historia es una de las más significativas que he visto acerca de lo que llamo “volver a empezar”. 

No es fácil volver a empezar. Requiere, como decía Steve Jobs, de mucho amor por lo que haces, asumir la pérdida, y en ese tránsito oscuro, encontrar el camino para reconstruir. 

El renacer requiere de esfuerzo y de mucha fe por lo que haces. Alguna vez leí que no hay nada como volver a empezar, porque valoras aún más lo que perdiste y sabes que que lo harás mejor cuando lo recuperes, si tienes el coraje suficiente para hacerlo.

Volviendo a empezar sabiendo que he superado esta etapa de mi vida, y que he salido mejor persona, más fortalecida, dándole la importancia necesaria a mis pensamientos, porque éstos se convierten en acciones, y mis acciones en hábitos, los hábitos en carácter y ese carácter en mi destino. 

Por fin dejé de desperdiciar mi presente con un pasado que no tenía futuro. La vida es de lo más frágil, inestable e impredecible que hay, pero descubriendo que, cuando que aprendes a interpretar silencios en lugar de pedir respuestas, todo es más fácil

Es muy doloroso perderte a ti misma en el proceso de valorar a alguien demasiado, por ese motivo mi absoluta necesidad de poner punto final a capítulos de mi historia, porque sino lo hago, no podré escribir las nuevas; y es que me cansé de perdonar, de esperar, olvidar, callar, intentar.... y me puse a vivir, con muchas cicatrices, pero, pero fin, el tiempo ha curado mis heridas.

Y aunque es difícil olvidar a alguien del pasado, cuando querría a esa persona en mi futuro, hoy tengo tiempo de darle tiempo al tiempo...




© Fini Calviño